El anterior cuartel, destruido en 1910
El
primer Cuartel Militar de Cartago fue
construido por el Ilustre Ex presidente
de la República Lic. don Jesús
Jiménez, en el mismo lugar donde
está el actual. Fue un edificio
sólido de mampostería, cuyas
anchas paredes tenían cerca de
un metro de espesor y en él se
alojaba la guarnición militar,
compuesta de varios centenares de soldados
al mando de sus jefes.
El terremoto de 1910 dio en tierra con
la parte principal del edificio, la fachada
cayó completamente y las paredes
interiores quedaron seriamente dañadas.
En estado completamente ruinoso, el sólido
edificio quedaba naturalmente inservible,
su demolición no se hizo esperar
y fue una de las tantas construcciones
que cayeron luego a impulsos de las tremendas
descargas de dinamita.
Dos años después, en la
primera Administración del Lic.
don Ricardo Jiménez, se levantó
el actual edificio contratado con la Compañía
Inglesa constructora, siendo su estructura
de acero y cemento armado.
Algunas disposiciones oficiales
después del terremoto
Destruida toda Cartago, la desolación
y el desconcierto cundió por la
ciudad y barrios circunvecinos. El vandalaje
no se hizo esperar, que por desgracia
es otra de las tantas calamidades que
épocas semejantes se desarrollan;
una de las primeras disposiciones del
Supremo Gobierno, fue la de declarar la
del estado de sitio, ordenando poner al
servicio activo de las armas 1500 soldados
al mando del Coronel Don Gerardo Zúñiga
Montúfar. En la plaza del mismo
cuartel se ordenó poner varios
galerones para ser ocupados por la Comandancia
y el establecimiento del la intendencia
general que había de proveer de
alimentos a las familias que quedaron
en la ciudad.
Asumido el mando en jefe del Ejército
por el Lic. Don Ricardo Jiménez,
la mayor parte de las actividades se dirigieron
a procurar aquietar los ánimos
y a proceder a la reconstrucción
de la ciudad. Para la mejor observancia
de las disposiciones, tal y como el caso
lo exigía, la ciudad se dividió
en dos zonas: la Oriental y la Occidental.
La primera quedó al mando del coronel
Macario López con su guarnición
y su policía destacada en la plaza
del cuartel, el segundo jefe de esta sección
era el Comandante don César Calderón.
La zona Occidental, cuyo destacamiento
tenía su asiento en la Plaza de
Iglesias, tenía por jefe al Coronel
Zúñiga Montúfar quien
gobernaba con su plana mayor compuesta
de don Manuel Arribas, Secretario, Coronel
Don Alfredo Anderson, Jefe de trabajos,
Coronel don Ezequiel Sáenz, Jefe
de Plaza, Coronel S. Holguin, Comandante
de Policía, Mayor Slotejamson.
2º. Comandante de Policía
y otra oficialidad más, dispuesta
para el servicio de guardia y de semana.
Después de las ocho de la noche
era completamente prohibida la permanencia
en las calles. En muchos lugares de la
ciudad se situaban centinelas con órdenes
terminantes de no permitir el tránsito
de persona alguna. Solamente se dejaba
el paso al que portara un salvo conducto
extendido por alguno de los dos Comandantes.
La tropa puesta a la orden del Coronel
Montúfar se destinó a la
demolición de edificios y limpia
de solares para que sus dueños
pudiesen fácilmente reconstruir
su vivienda. En el material de mampostería
fue ocupado en el relleno de calles bajo
la dirección de don Manuel de Jesús
Jiménez, a quien se debe hoy el
buen sistema de calles con que cuenta
Cartago. Había una sección
de dinamiteros cuyo oficio no era otro
que demoler los grandes edificios de sólida
mampostería; así cuyo el
antiguo templo de San Francisco, el de
la Soledad, El Cuartel, el Palacio de
la Paz, el templo del Carmen frente al
parque Jiménez, el Palacio Municipal,
el Mercado de víveres y otros cuantos,
Jefe de la sección de dinamiteros
era Mr. Krieger de nacionalidad americana.
El
cuerpo de banda militar
Dos años después del terremoto
fue reestablecida la Banda Militar, al
igual que en otras provincias, tenía
plaza para 31 músicos y un Director,
se aumentó su número en
la administración de don Francisco
Aguilar Barquero. Magníficos elementos
han salido de la Banda de Cartago, que
saben con su competencia, dar buen nombre
al arte musical. La Dirección recuerda
entre otros, a don Alcides Prado, Efraín
Prado, José Ángel Muñoz
y un cornetista Barrantes. Cuenta la Banda
con un magnífico de salón
de estudio independiente del Cuartel de
Policía. Las instrucciones se hacen
regularmente cada día con excepción
del sábado. Los conciertos se efectúan
al igual que en San José, los Lunes,
Miércoles, Viernes y Domingos.
Por la variedad de oyentes y lo heterogéneo
del gusto, el Director acostumbraba a
tocar en ellos, música ligera y
de ópera.
El
Director don Manuel J. Freer
Mucho tiempo lleva de servir la Dirección
de varias bandas el sr. Freer, artista
de vocación, su vida se ha desarrollado
en un estudio constante de la música.
Sirvió como director en Liberia
en la administración del Lic. González
Víquez. En 1910 se trasladó
a Limón con carácter de
director en aquella banda, que fue agrandada
con músicos de esta plaza que cesaron
aquí por motivo del terremoto.
Y desde 1912 con algunas insignificantes
interrupciones, sirve en esta Plaza como
director. Es maestro de Certificado de
Idoneidad para la enseñanza musical
en las escuelas oficiales y en ocasiones
ha recibido la oferta de trasladarse a
San José como director de la Banda,
honor que ha declinado convenirle mejor
su permanencia por esta ciudad.
En la parte opuesta, comprendida en el
mismo edificio, se ha construido la cárcel,
allí se han acondicionado departamentos
para varones y también para mujeres.
En un penal bastante seguro, construido
de paredes de mampostería y puertas
y ventanas con gruesas varillas de hierro.
Exteriormente está circundado por
altas murallas que hacen imposible a los
reos comunes evadirse. No obstante, algunos
casos se han registrado de reos que burlando
la vigilancia a las autoridades, han escalado
los muros y con grave riesgo de la vida,
han saltado a la calle o a cercos vecinos,
pero esto es muy aislado y no es cualquier
recluido el que se arriesga a poner en
práctica estos proyectos.
En la pasada administración del
Lic. Jiménez sirvió el cargo
de Alcalde de Cárcel, el coronel
don Manuel Escoto, luego pasó a
ser el Mayor don Guillermo Pérez
Peralta.
La sección de ingenieros la componían
el Conde de Bremsud, como jefe, don Luis
Lach, don Mateo Alvertazzi, y don Victorio
Pino, a quienes incumbía la destrucción
de edificios, la limpieza de calles y
la vigilancia de construcciones.La sección
llamada de sangre, tenía por objeto
recoger escombros, jefe de ella era el
sr. José Arias, 800 hombres en
varias secciones al mando de son Antonio
Pimentel, don Rómulo Picado, don
Oscar Otoya y otros se cuidaban también
de la limpia de escombros. Estas y otras
de las muchas disposiciones de las cuales
podrían escribirse largos capítulos,
fueron las primeras providencias dadas
por el Gobierno en el terrible cataclismo
que nos ocupó.
Dos años después del terremoto
Dos años después del terremoto
y cuando la ciudad iba recobrando su tranquilidad
habitual, el Gobierno dispuso el retiro
completo de la guarnición militar,
quedando solamente un destacamento de
policía para la seguridad de los
habitantes de la ciudad, que de esta forma,
ha permanecido hasta nuestros días.
En la recién pasada Administración
de don Ricardo Jiménez, fueron
Primero y Segundo Comandante de Plaza
respectivamente, el Coronel Ezequiel Sáenz
y el Mayor Patricio Arias, puesto que
desempeñaron hasta fines de aquella
Administración.
Ubicación: Cartago, Avenida 6, Calles 2-4
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