Braulio Carrillo
Escultor: Ignorado
Ubicación: Parque de Oreamuno
Braulio Carrillo Colina nació el 20 de marzo de 1800, en el Barrio de San Rafael de Cartago, hoy cantón de Oreamuno. Sus padres fueron Braulio Carrillo de Vidamartel y María de Jesús Colina.
Finalizados los estudios básicos, se trasladó a la ciudad de León, Nicaragua, para seguir la carrera de leyes. En 1825 se graduó de abogado.
Luego de una serie de viajes por toda Centro América, regresa a Costa Rica en 1830. Asume el cargo de Fiscal de la Corte Suprema de Justicia y posteriormente, es ascendido, por votación unánime, para desempeñar la presidencia de este poder del Estado. A partir de ese momento se da a conocer como un político de talento, preparación, energía y rectitud.
En 1834 es designado para representar a Costa Rica ante el Congreso Federal Centroamericano reunido en la ciudad de Sonsonante, El Salvador.
Un año después (1835), con motivo de la renuncia del Jefe de Estado José Rafael Gallegos Alvarado, Carrillo es nombrado para terminar el período de gobierno. En su mandato, suprime varios días feriados, fomenta el trabajo y la agricultura del café, sanea la hacienda pública y combate el vicio y la vagancia.
Durante este gobierno, deroga la Ley de la Ambulancia, que establecía la rotación de la capital entre las cuatro principales ciudades del Valle Central (San José, Cartago, Heredia y Alajuela). Esta medida provoca el conflicto militar conocido como “Guerra de la Liga”. Entonces, las ciudades de Cartago, Heredia y Alajuela se enfrentan a las tropas de San José. A resultas de esta guerra, y a raíz del triunfo de las fuerzas josefinas, la sede de la capital del naciente Estado, se ubica definitivamente en la ciudad de San José.
Le sucede en el gobierno Manuel Aguilar. A raíz del fuerte descontento nacional por su gestión pública, seguidores de Carrillo dan el 27 de mayo de 1838 un golpe militar. De inmediato, llaman a Carrillo para ejercer el mando supremo de la Nación.
El 14 de noviembre de 1838, la Asamblea Constituyente, convocada por Carrillo, dicta el decreto por el cual Costa Rica asume plenamente su soberanía, como estado libre e independiente de la República Federal de Centro América. Dentro de sus logros de gobierno más destacados se encuentran:
- La apertura de un camino a Matina para el comercio por el Caribe.
- Emitir los primeros códigos Penal, Civil y de Procedimientos.
- Organizar los Tribunales de Justicia
- Introducir orden en la Administración Pública
- Estimular el desarrollo de la agricultura del café al distribuir tierras en el Valle Central
- Mejorar las vías de comunicación en las ciudades
- Establecer un reglamento de policía
- Cancelar la deuda externa heredada de los tiempos de la República Federal Centroamericana.
En 1842 los enemigos de Carrillo reciben con beneplácito el golpe de estado, que instala en el poder al general Francisco Morazán. Este hecho determina la expulsión del país a Carrillo, el cual parte rumbo al éxito hacia El Salvador. Allá se dedica al ejercicio de su profesión de abogado y a sus negocios de minas.
Sin embargo, el 15 de mayo de 1845 es asesinado en las inmediaciones del pueblo de la Sociedad, en un crimen con todas las connotaciones políticas.
Los restos mortales del gran visionario, quien ha sido llamado “Arquitecto del Estado Costarricense”, fueron repatriados a inicios de la década de 1970, como un justo reconocimiento a los aportes brindados a la Patria y descansan en el parque de la ciudad de San Rafael de Oreamuno.
Las generaciones venideras no deberían olvidar una de sus frases “sí, yo viviré siempre, a pesar de mis enemigos, en el corazón sensible de los costarricenses…”
En el Parque de Oreamuno de Cartago hay un conjunto escultórico erigido durante el período 1974-1978 del cual sobresale una mujer que simboliza a la Patria. Es de concreto y mide 5 metros de alto.
Jesús Jiménez Zamora
Escultor: Enrique Palacios (1903)
Ubicación: Estatua erigida en el Parque Jesús Jiménez
Jesús Jiménez Zamora nació el 18 de junio de 1823 en la ciudad de Cartago, hijo de Ramón Jiménez Rodríguez de Robledo y Joaquina Zamora Coronado. Realizó los estudios primarios en Cartago, trasladándose a Guatemala donde obtuvo el título de licenciado en medicina en la Universidad de San Carlos Borroneo. En 1849 regresó al país dedicándose al ejercicio de su profesión. Contrajo matrimonio con Esmeralda Oreamuno Gutiérrez en 1850. Rápidamente ingresó a la vida pública ocupando el puesto de Gobernador de Cartago. Fue Secretario de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública en el gobierno de José María Montealegre.
Fue electo Presidente de la República en 1863. Durante su administración impulsó la educación pública y la apertura de un camino al Atlántico, en este último fracasó por la magnitud de la empresa y los escasos recursos económicos con que se disponía. En su gestión se inició la construcción del Colegio San Luis Gonzaga. En 1866 concluyó su período presidencial. Empero, al ser derrocado José María Castro Madríz (1868), fue proclamado Presidente Provisorio de la República. Se convocó a una constituyente y el 3 de mayo de 1869 se emitió la nueva Constitución, eligiéndose popularmente a Jesús Jiménez como presidente. Continuó con su labor en pro de la institución pública y construcción de caminos, incorporando en la vida constitucional del país la instrucción primaria como gratuita y obligatoria, mediante el decreto No. 70 del 10 de noviembre de 1869. Estableció una escuela de enseñanza primaria elemental en cada una de las cabeceras del cantón. Emitió un reglamento orgánico para el Colegio San Luis Gonzaga; contrató el servicio de varios profesores extranjeros, entre ellos Valeriano Fernández Ferraz, José Moreno Benito y José J. Sánchez Cantanejo. Fundó el Registro Público, creó la oficina de Estadística y abolió el monopolio fiscal del tabaco. Terminado su período presidencial se dedicó a la instrucción pública, y en 1875 fue nombrado director del Colegio San Luis Gonzaga.
Por su destacada labor en beneficio del pueblo costarricense fue declarado Benemérito de la Patria el 22 de julio de 1886. Muere en Cartago el 12 de noviembre de 1897.
Como reconocimiento a su labor gubernamental se han realizado varios actos en su honor, entre ellos: se bautizó con su apellido, Jiménez, el cantón No. 4 de la provincia de Cartago el cual tiene como cabecera la ciudad de Juan Viñas. El 8 de agosto de 1915, en el sitio donde estuvo su vivienda se contruyó una escuela, que se bautizó con el nombre de “Escuela Jesús Jiménez”. Para que su imagen permaneciera en la memoria de los cartagineses, se levantó un monumento el cual consiste en un pedestal con la inscripción “La Patria Agradecida”. “Caminos y Escuelas” y sobre este, la estatua de Jesús Jiménez, en bronce de unos 2.5 metros de alto. La estatua se develizó el 18 de junio de 1903 en la “Plaza Jesús Jiménez”, (hoy parque) ubicada cien metros al oeste del antiguo cuartel.
Ricardo Jiménez Oreamuno
Escultor: Crisanto Badilla
Ubicación: Estatua en bronce colocada en los jardines del Instituto Nacional de Seguros
Ricardo Jiménez Oreamuno nació el 6 e febrero de 1859, en la ciudad de Cartago. Sus padres Jesús Jiménez Zamora y Esmeralda Oreamuno Gutiérrez Realizó sus estudios primarios en una escuela privada de san José y luego pasó a Cartago al Colegio San Luis Gonzaga donde obtuvo el bachillerato en el año 1872, a los 13 años de edad. En la Universidad de Santo Tomás recibió el título de abogado en octubre de 1884, institución a la que sirvió en los años de 1887 y 1888 como miembro de la Dirección de Estudios, habiéndose correspondido además, en su calidad de Segundo Director, actuar como penúltimo Rector Interino de ese centro universitario. Escaló diferentes posiciones en el servicio público, donde desempeñó desde el puesto de escribiente en una alcaldía judicial, hasta los más elevados cargos de los tres poderes públicos, llegó a ocupar todos los puestos de elección popular: fue elector, munícipe, diputado y Presidente de la República, este último cargo por tres períodos constitucionales.
En 1889 el Presidente Dr. Carlos Durán Cartín lo nombró Secretario de Estado en el despacho de Relaciones Exteriores, Hacienda e Instrucción Pública. En mayo de 1890 fue elevado a la Presidencia del Poder Judicial, cargo que desempeñó hasta el 1 de setiembre de 1892, cuando el gobernante de esa época, José Joaquín Rodríguez clausuró el Congreso en las legislaturas de 1903 y 1904. Fue electo diputado nuevamente para el período 1910-1914 a la edad de cincuenta y un años, con este nombramiento Ricardo Jiménez Oreamuno llegó a ocupar la presidencia del Legislativo y Judicial, caso excepcional en la vida de un ciudadano.
Durante su primer mandato, hubo de dar directrices para la reconstrucción de Cartago, la cual fue destruida por el terremoto de 1910. En este período también inauguró el Ferrocarril al Pacífico. Al finalizar su mandato presidencial se alejó de toda actividad política y del desempeño de cargos públicos dedicándose a la atención de sus negocios ganaderos y agrícolas y al ejercicio de su profesión de abogado.
Fue nombrado diputado en 1922, aceptó la candidatura presidencial en 1923 y después de una campaña electoral bastante reñida, fue electo Designado en Ejercicio, con lo cual ejerció la Presidencia de la República por segunda vez (1924-1928). Esta elección la realizó el Congreso al no alcanzar ninguno de los candidatos la mayoría absoluta, necesaria para triunfar. Durante la segunda administración de Ricardo Jiménez se llegó a un arreglo para el pago de la deuda francesa contraída en 1911. Se crearon los bancos Crédito Hipotecario de Costa Rica y Nacional de Seguros, hoy Instituto Nacional de Seguros y se iniciaron obras de gran utilidad pública como; la electrificación del Ferrocarril al Pacífico y la construcción del nuevo muelle de Puntarenas.
En 1932 fue nombrado por tercera vez Presidente de la República para el período 1932-1936, designación hecha por el Congreso por haber sucedido lo mismo que en su segunda elección. Su gobierno se destacó por la edificación de numerosos edificios públicos, especialmente escuelas; se construyeron y repararon carreteras, puentes y cañerías, entre esta última se destacó la cañería de la ciudad de Puntarenas.
El licenciado Jiménez Oreamuno murió en la ciudad de San José el 4 de enero de 1945, a los 86 años de edad. El Congreso Constitucional lo declaró Benemérito de la Patria, por decreto No. 73 del 4 de julio de 1942.
En los jardines del Instituto Nacional de Seguros, en la ciudad de Cartago, se encuentra una escultura erigida en memoria de Don Ricardo, esta obra con 2.3 metros de alto, en bronce, es obra del artista costarricense Crisanto Badilla, quien nació en Heredia en el año 1941. Entre sus obras se encuentran el monumento a Otilio Ulate Blanco y la cabeza a Francisco Amiguetti.
Además de esta estatua, en la entrada a Cartago (Taras) se localiza un Monumento a Don Ricardo, el cual consiste en tres columnas de concreto que representan los tres poderes de la República de Costa Rica los cuales presidió el prócer Ricardo Jiménez Oreamuno.
Victor Manuel Sanabria Martínez
Escultor: Gerardo Martí
Ubicación: Estatua erigida en la plaza frente a la Basílica de los Angeles
Victor Manuel Sanabria nació el 17 de enero de 1899 en San Rafael de Oreamuno, Cartago. En su aspecto físico se notaban en él, fuertes rasgos indígenas. Por vocación fue un sacerdote y un obispo entregado al cuido de su grey.
Cursó la primaria en Cartago y la secundaria en el Colegio Seminario de la ciudad de San José. En 1915 ingresó al Seminario Mayor para prepararse como sacerdote, marchándose posteriormente a Roma (Italia). Allí obtuvo el título de doctor en Derecho Canónigo, en el Colegio Pío Latinoamericano y en 1921 recibió la Ordenación Sacerdotal. En 1937 falleció el Obispo de Alajuela y un año después Sanabria se convirtió en el Obispo de esa Diócesis. Finalmente el 7 de marzo de 1940, a los 41 años de edad, fue nombrado Arzobispo de San José.
Monseñor Sanabria se distinguió como un eminente investigador en el campo de la Historia Eclesiástica de Costa Rica; a él le debe el país un sin número de escritos y publicaciones de un valor incalculable.
Fue un crítico de la realidad social de nuestro país y su vida se constituyó en un ejemplo de consecuencia con el Evangelio, su mayor preocupación lo constituían los sectores más necesitados de la sociedad. “Fue la voz de los que no tenían voz.” Por defender la causa de los trabajadores se involucró decisivamente en la promulgación de las leyes sociales de 1943 y la aprobación del Código del Trabajo. Posición que le acarreó el odio y el ataque de los sectores oligárquicos del país, que vieron en la postura de Sanabria una traición a sus intereses.
El apoyo de Sanabria al gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, buscaba además, derogar la legislación liberal que no permitía el ingreso de los jesuitas al país y la difusión de la enseñanza de la doctrina católica en las escuelas y colegios públicos.
Desde su visión evangelizadora la iglesia no debía por ningún motivo aislarse de la sociedad, por ello creó la Liga Espiritual Obrera (LEO), la Juventud Obrera Católica (JOC) y la Central Sindical Rerim Novarum.
Victor Manuel Sanabria falleció el 8 de junio de 1952, dejando detrás el período más brillante de la historia de la Iglesia costarricense, al grado de que ha sido considerado por muchos como la figura más relevante de la Costa Rica del siglo XX.
En la plaza frente a la Iglesia de los Angeles de Cartago, se instaló una estatua en bronce de 1.80 metros de alto, elaborado por el escultor G. Martí en el año de 1993. La escultura no representa un buen trabajo en cuanto a las facciones del rostro y es demasiado rígida.
San Francisco de Asís
Escultor: Max Ulloa Arroyo
Ubicación: Iglesia de los Capuchinos
Giovanni Francesco Bernardote conocido en su vida religiosa como Francisco de Asís, nació en Asís, en el seno de una acaudalada familia en 1182, aunque al parecer no recibió una gran formación intelectual. Durante su juventud llevó una vida mundana y despreocupada. Después de una batalla entre las ciudades de Asís y Perugia, Francisco fue encarcelado durante un año en esta última ciudad. Mientras estuvo prisionero sufrió una grave enfermedad que le hizo reflexionar, y decidió cambiar su forma de vida.
En 1205, al regresar a su ciudad natal, realizó obras de caridad entre los leprosos y comenzó a trabajar en la restauración de iglesias ruinosas como respuesta, según dice, a una visión en la que el crucifijo de la iglesia de San Domián en Asís le pedía que reparara su casa. El cambio de vida de Francisco y sus gastos en obras de caridad enfurecieron a su padre, que le desheredó legalmente. Francisco renunció a sus lujosas ropas a cambio de una humilde túnica y dedicó los tres años siguientes al cuidado de los leprosos y de los proscritos en los bosques del Monte Subasio. Para sus oraciones, Francisco de Asís restauró la capilla de Santa María de los Ángeles. En el año 1208, durante una misa escuchó una llamada diciéndole que saliera al mundo siguiendo el texto de Mateo 10, 5-14, “no poseyera nada pero hiciera el bien en todas partes”.
Cuando regresó a Asís ese mismo año, Francisco empezó a predicar y se convirtió en un fundador del movimiento de renovación de la espiritualidad cristiana del siglo XVIII. Reunió a 12 discípulos que se convertirían en los hermanos originales de su orden, más tarde llamada la Primera Orden Franciscana de la que lo eligieron su superior. En 1212 recibió en la comunidad franciscana a una joven monja de Asís de buena cuna, llamada Clara; a través de ella se fundó la Orden de las Damas Pobres (las Clarisas, más tarde Segunda Orden Franciscana). Como parte de su obra religiosa estuvo en España evangelizando a los musulmanes y en 1219 fue a Egipto, donde ejerció su labor misionera pero no consiguió convertir al sultán. Francisco viajó a Tierra Santa, permaneciendo allí hasta el año 1220. A su regreso encontró oposición entre los frailes y renunció como superior. Dedicó los años siguientes planear lo que sería la Tercera Orden Franciscana, los Terciarios.
Se dice que en setiembre de 1224, tras cuarenta días de ayuno, mientras rezaba en el Monte de Alverno, en su cuerpo aparecieron las marcas de la crucifixión de Cristo, los estigmas. Los relatos sobre la aparición de estas marcas difieren, pero parece probable que fueran protuberancias nudosas de carne, parecidas a cabezas de clavo. Francisco fue llevado de regreso a Asís, donde pasó los años que le quedaban marcado por el sufrimiento físico y por una ceguera casi total. Sus padecimientos no hicieron disminuir su amor a Dios y a la Creación como queda de manifiesto en su Cántico delle creature (Cántico de las Creaturas), que se cree fue escrito en Asís en 1225, en el que la naturaleza es alabada por diferentes órdenes religiosas, y el célebre episodio en el que Francisco predica a los gorriones.
Murió en Asís en el año 1226. El proceso de canonización de este místico predicador italiano, fundador de la Orden de los Franciscanos fue muy rápido, siendo proclamado Santo por el Vaticano en 1228. En 1980 el papa Juan Pablo II le proclamó “Patrón de los Ecologistas”. Muchos artistas han utilizado los emblemas de San Francisco con el lobo, los peces, los pájaros, el cordero y sus estigmas como motivos para sus obras.
La obra religiosa de San Francisco es muy popular entre los cristianos que profesan la fe católica, celebrando su festividad el 4 de octubre, Costa Rica no es la excepción, así en los jardines de la Iglesia de los Capuchinos, en Cartago, se colocó un conjunto escultórico donde se observa a San Francisco de Asís con un lobo, este tiene una altura de 2.50 metros y 83 centímetros de ancho, fue esculpido en fibra de vidrio simulando bronce por el escultor costarricense Max Ulloa Royo en 1999. Ulloa para realizar esta obra se inspiró en la poesía de Rubén Darío titulada “Los motivos del lobo”, en ella manifiesta el amor de San Francisco por los animales y la naturaleza.
Una de las obras más reconocidas de Ulloa es la escultura creada junto a su padre Francisco Ulloa, denominada “Jesús, Príncipe de Paz”, situada siete kms al norte de San Isidro de El General.
Vicente Lachner Sandoval
Escultor: Ignorado
Ubicación: Colegio Vicente Lachner
Vicente Lachner, médico de profesión, dedicó su talento, su vida productiva y sus mejores esfuerzos a la educación. Nació el 6 de agosto de 1868 en Cartago, hijo de un ciudadano alemán, Vicente Lachner y de la costarricense, Esmeralda Sandoval.
Sus estudios primarios los hizo en la ciudad de Alajuela y los secundarios en el Colegio Seminario de los Padres Lazaristas, el Colegio San Luis Gonzaga y en el Instituto Universitario, los que terminó en 1885.
Su carrera universitaria la realizó en Alemania. En aquel país estudió en la Universidad de Estrasburgo, donde cursó primeramente matemáticas, y en 1892 concluyó la carrera de Ciencias Naturales; posteriormente, pasó a una universidad en Heidelberg, en la que se tituló de doctor en medicina y cirugía, seis años más tarde.
Al regresar a Costa Rica, ejerció como médico, pero pronto se incorporó a la docencia, su más genuina vocación. En esta área se desempeñó en distintos cargos: impartió lecciones de las diferentes ciencias naturales, así como de antropología, en colegios secundarios de Alajuela, San José y Cartago; fue director del Instituto de Alajuela; delegado del Ministerio de Educación en las escuelas de Alajuela y fue presidente de la Junta de Educación de esa ciudad.
En 1920, después de haber sido director del Sanatorio Carlos Durán por dos años, asumió la dirección del Colegio San Luis Gonzaga, cargo que ejerció durante 16 años.
Desde la prensa denunció el peligro de la sobre explotación de los bosques, llamando a la conciencia del costarricense para que se protegieran los recursos naturales. Participó también en la política, llegando a ser elegido diputado.
Murió en San José, e l 1 de diciembre de 1947.
En la ciudad de Cartago se le rinde homenaje en dos instituciones educativas. En el Colegio San Luis Gonzaga se le erigió un busto de bronce de 50 centímetros de alto, esculpido por el gran artista plástico cartaginés Juan Ramón Bonilla.
Por otra parte, se bautizó con su nombre otra institución de educación media, en la cual se exhibe otro busto del Dr. Lachner. Este es esculpido en concreto, simulación piedra de 66 centímetros de alto. Se ignora el nombre del artista.
Juan Ramón Bonilla representa uno de los más importantes escultores de inicios del siglo XX. En 1909 participó en la LXXIX Exposición Internacional de Arte, en Italia, país al que había llegado algunos años antes para hacer estudios. En esa actividad había participado también Rodin, no obstante fue el costarricense quien obtuvo el primer lugar. A su pesar, se especializó en el modelaje de bustos, y “algunos presentan una soltura y una espontaneidad muy cercana a Rodin. Muchos de ellos presentan profundos estudios sicológicos” como el de Lachner, elaborado en 1947.
Carmen Naranjo Coto
Escultor: Fernando Calvo
Ubicación: Cabeza en bronce, Instituto Tecnológico de Costa Rica, ciudad de Cartago.
Carmen Naranjo nació en 1928 en la ciudad de Cartago. La enseñanza primaria la realizó en la Escuela República Perú y obtuvo su bachillerato en el Colegio Superior de Señoritas. Estudió la carrera de filología en la Universidad de Costa Rica y cursó postgrados en la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Iowa City en los Estados Unidos.
La vida de Carmen Naranjo ha estado marcada por su vocación a la escritura y el desempeño de importantes cargos públicos, tanto en nuestro país como en el extranjero.
Entre los puestos que ha ocupado se encuentran Consultora de la O.E.A., embajadora de Costa Rica en Israel, Ministra de Cultura, Juventud y Deportes (1974-1976), Vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Centro América y el Caribe, Vicepresidenta de la Asociación Mundial de Escritores y Periodistas, Representante de la UNICEF en México, Directora del Museo de Arte Costarricense y Directora de la Editorial Universitaria Centroamericana EDUCA. Ha recibido múltiples homenajes, siendo el más importante el Premio Nacional de Cultura Magón, otorgado en 1986 como un reconocimiento a toda una vida dedicada a la promoción de la cultura costarricense.
En su producción literaria estaban: Canción de la Ternura (1964), Los perros no ladraron (1966), Memorias de un hombre de palabra (1968), La voz (1971), Diario de una multitud (1974), Mi guerrilla (1977), Ondina (1983), Mujer y cultura (1989), Pasaporte de palabras (1998) y En esta tierra redonda y plana (2001).
Como un gesto de reconocimiento y gratitud a Carmen Naranjo se instaló una cabeza escultórica suya en 1999, del artista Fernando Calvo en bronce de 41 centímetros de alto e instalada en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, con sede en Cartago.
Jean – Henri Dunant
Escultor: ignorado
Ubicación: Comité de la Cruz Roja, ciudad de Cartago.
Jean Henri Dunant ciudadano suizo, nacido en Ginebra, el 8 de mayo de 1828. Su trascendencia histórica está dada por haber concebido una institución internacional neutral que atendiera a los heridos de guerra, que se convirtió en la Cruz Roja, hoy conocida formalmente como Sociedad Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
Con poco más de treinta años de edad, se dirige hacia el norte de Italia para tratar de encontrarse con Napoleón III por un asunto de negocios. Así llega a Lombardía, en donde es testigo de la batalla que se libró el 24 de junio de 1859 en el Valle de Solferino, entre las tropas franco-sardas y los austríacos. Después de 16 horas de violencia extrema, yacen en el campo de batalla 6000 muertos y 40 mil heridos, cuya necesidad e atención desborda la capacidad de los servicios sanitarios militares.
Ante este panorama, Dunant organiza a los civiles, principalmente mujeres y durante tres días y tres noches atienden a los heridos y sepultan a los muertos. De vuelta a Ginebra, y aún impresionado por esta vivencia, describe todo el desgarrador sufrimiento humano de la guerra en su libro Recuerdo de Solferino, publicado en noviembre de 1882, en el que proclama la necesidad de crear sociedades de socorro a los heridos y al personal sanitario en los campos de batalla. Dunant envió el libro a militares, políticos, familias reales y filántropos, logrando que en menos de tres meses se creara el Comité Internacional de Socorro a los Heridos, que luego se llamó el Comité Internacional de la Cruz Roja. En 1895 lo descubre un periodista. De todo el mundo le llegan mensajes de solidaridad, aliento y simpatía, y en 1901 se le otorga el primer Premio Nobel de la Paz, que comparte con el francés Fréderic Passy.
Muere en Heiden, el 30 de octubre de 1910.
En el Comité de la Cruz Roja en Cartago, se exhibe un busto a este insigne ciudadano suizo. La escultura fue esculpida en bronce, con una altura de 66 centímetros.
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