Braulio
Carrillo
Escultor:
Ignorado
Ubicación: Parque de Oreamuno
Braulio Carrillo Colina nació el
20 de marzo de 1800, en el Barrio de San
Rafael de Cartago, hoy cantón de
Oreamuno. Sus padres fueron Braulio Carrillo
de Vidamartel y María de Jesús
Colina.
Finalizados los estudios básicos,
se trasladó a la ciudad de León,
Nicaragua, para seguir la carrera de leyes.
En 1825 se graduó de abogado.
Luego de una serie de viajes por toda Centro
América, regresa a Costa Rica en
1830. Asume el cargo de Fiscal de la Corte
Suprema de Justicia y posteriormente, es
ascendido, por votación unánime,
para desempeñar la presidencia de
este poder del Estado. A partir de ese momento
se da a conocer como un político
de talento, preparación, energía
y rectitud.
En 1834 es designado para representar a
Costa Rica ante el Congreso Federal Centroamericano
reunido en la ciudad de Sonsonante, El Salvador.
Un año después (1835), con
motivo de la renuncia del Jefe de Estado
José Rafael Gallegos Alvarado, Carrillo
es nombrado para terminar el período
de gobierno. En su mandato, suprime varios
días feriados, fomenta el trabajo
y la agricultura del café, sanea
la hacienda pública y combate el
vicio y la vagancia.
Durante este gobierno, deroga la Ley de
la Ambulancia, que establecía la
rotación de la capital entre las
cuatro principales ciudades del Valle Central
(San José, Cartago, Heredia y Alajuela).
Esta medida provoca el conflicto militar
conocido como “Guerra de la Liga”.
Entonces, las ciudades de Cartago, Heredia
y Alajuela se enfrentan a las tropas de
San José. A resultas de esta guerra,
y a raíz del triunfo de las fuerzas
josefinas, la sede de la capital del naciente
Estado, se ubica definitivamente en la ciudad
de San José.
Le sucede en el gobierno Manuel Aguilar.
A raíz del fuerte descontento nacional
por su gestión pública, seguidores
de Carrillo dan el 27 de mayo de 1838 un
golpe militar. De inmediato, llaman a Carrillo
para ejercer el mando supremo de la Nación.
El 14 de noviembre de 1838, la Asamblea
Constituyente, convocada por Carrillo, dicta
el decreto por el cual Costa Rica asume
plenamente su soberanía, como estado
libre e independiente de la República
Federal de Centro América. Dentro
de sus logros de gobierno más destacados
se encuentran:
- La apertura de un camino a Matina para
el comercio por el Caribe.
- Emitir los primeros códigos Penal,
Civil y de Procedimientos.
- Organizar los Tribunales de Justicia
- Introducir orden en la Administración
Pública
- Estimular el desarrollo de la agricultura
del café al distribuir tierras en
el Valle Central
- Mejorar las vías de comunicación
en las ciudades
- Establecer un reglamento de policía
- Cancelar la deuda externa heredada de
los tiempos de la República Federal
Centroamericana.
En 1842 los enemigos de Carrillo reciben
con beneplácito el golpe de estado,
que instala en el poder al general Francisco
Morazán. Este hecho determina la
expulsión del país a Carrillo,
el cual parte rumbo al éxito hacia
El Salvador. Allá se dedica al ejercicio
de su profesión de abogado y a sus
negocios de minas.
Sin embargo, el 15 de mayo de 1845 es asesinado
en las inmediaciones del pueblo de la Sociedad,
en un crimen con todas las connotaciones
políticas.
Los restos mortales del gran visionario,
quien ha sido llamado “Arquitecto
del Estado Costarricense”, fueron
repatriados a inicios de la década
de 1970, como un justo reconocimiento a
los aportes brindados a la Patria y descansan
en el parque de la ciudad de San Rafael
de Oreamuno.
Las generaciones venideras no deberían
olvidar una de sus frases “sí,
yo viviré siempre, a pesar de mis
enemigos, en el corazón sensible
de los costarricenses…”
En el Parque de Oreamuno de Cartago hay
un conjunto escultórico erigido durante
el período 1974-1978 del cual sobresale
una mujer que simboliza a la Patria. Es
de concreto y mide 5 metros de alto.
Jesús
Jiménez Zamora
Escultor:
Enrique Palacios (1903)
Ubicación: Estatua erigida en el
Parque Jesús Jiménez
Jesús Jiménez Zamora nació
el 18 de junio de 1823 en la ciudad de
Cartago, hijo de Ramón Jiménez
Rodríguez de Robledo y Joaquina
Zamora Coronado. Realizó los estudios
primarios en Cartago, trasladándose
a Guatemala donde obtuvo el título
de licenciado en medicina en la Universidad
de San Carlos Borroneo. En 1849 regresó
al país dedicándose al ejercicio
de su profesión. Contrajo matrimonio
con Esmeralda Oreamuno Gutiérrez
en 1850. Rápidamente ingresó
a la vida pública ocupando el puesto
de Gobernador de Cartago. Fue Secretario
de Relaciones Exteriores e Instrucción
Pública en el gobierno de José
María Montealegre.
Fue electo Presidente de la República
en 1863. Durante su administración
impulsó la educación pública
y la apertura de un camino al Atlántico,
en este último fracasó por
la magnitud de la empresa y los escasos
recursos económicos con que se
disponía. En su gestión
se inició la construcción
del Colegio San Luis Gonzaga. En 1866
concluyó su período presidencial.
Empero, al ser derrocado José María
Castro Madríz (1868), fue proclamado
Presidente Provisorio de la República.
Se convocó a una constituyente
y el 3 de mayo de 1869 se emitió
la nueva Constitución, eligiéndose
popularmente a Jesús Jiménez
como presidente. Continuó con su
labor en pro de la institución
pública y construcción de
caminos, incorporando en la vida constitucional
del país la instrucción
primaria como gratuita y obligatoria,
mediante el decreto No. 70 del 10 de noviembre
de 1869. Estableció una escuela
de enseñanza primaria elemental
en cada una de las cabeceras del cantón.
Emitió un reglamento orgánico
para el Colegio San Luis Gonzaga; contrató
el servicio de varios profesores extranjeros,
entre ellos Valeriano Fernández
Ferraz, José Moreno Benito y José
J. Sánchez Cantanejo. Fundó
el Registro Público, creó
la oficina de Estadística y abolió
el monopolio fiscal del tabaco. Terminado
su período presidencial se dedicó
a la instrucción pública,
y en 1875 fue nombrado director del Colegio
San Luis Gonzaga.
Por su destacada labor en beneficio del
pueblo costarricense fue declarado Benemérito
de la Patria el 22 de julio de 1886. Muere
en Cartago el 12 de noviembre de 1897.
Como reconocimiento a su labor gubernamental
se han realizado varios actos en su honor,
entre ellos: se bautizó con su
apellido, Jiménez, el cantón
No. 4 de la provincia de Cartago el cual
tiene como cabecera la ciudad de Juan
Viñas. El 8 de agosto de 1915,
en el sitio donde estuvo su vivienda se
contruyó una escuela, que se bautizó
con el nombre de “Escuela Jesús
Jiménez”. Para que su imagen
permaneciera en la memoria de los cartagineses,
se levantó un monumento el cual
consiste en un pedestal con la inscripción
“La Patria Agradecida”. “Caminos
y Escuelas” y sobre este, la estatua
de Jesús Jiménez, en bronce
de unos 2.5 metros de alto. La estatua
se develizó el 18 de junio de 1903
en la “Plaza Jesús Jiménez”,
(hoy parque) ubicada cien metros al oeste
del antiguo cuartel.
Ricardo
Jiménez Oreamuno
Escultor:
Crisanto Badilla
Ubicación: Estatua en bronce colocada
en los jardines
del Instituto Nacional de Seguros
Ricardo Jiménez Oreamuno nació
el 6 e febrero de 1859, en la ciudad de
Cartago. Sus padres Jesús Jiménez
Zamora y Esmeralda Oreamuno Gutiérrez
Realizó sus estudios primarios
en una escuela privada de san José
y luego pasó a Cartago al Colegio
San Luis Gonzaga donde obtuvo el bachillerato
en el año 1872, a los 13 años
de edad. En la Universidad de Santo Tomás
recibió el título de abogado
en octubre de 1884, institución
a la que sirvió en los años
de 1887 y 1888 como miembro de la Dirección
de Estudios, habiéndose correspondido
además, en su calidad de Segundo
Director, actuar como penúltimo
Rector Interino de ese centro universitario.
Escaló diferentes posiciones en
el servicio público, donde desempeñó
desde el puesto de escribiente en una
alcaldía judicial, hasta los más
elevados cargos de los tres poderes públicos,
llegó a ocupar todos los puestos
de elección popular: fue elector,
munícipe, diputado y Presidente
de la República, este último
cargo por tres períodos constitucionales.
En 1889 el Presidente Dr. Carlos Durán
Cartín lo nombró Secretario
de Estado en el despacho de Relaciones
Exteriores, Hacienda e Instrucción
Pública. En mayo de 1890 fue elevado
a la Presidencia del Poder Judicial, cargo
que desempeñó hasta el 1
de setiembre de 1892, cuando el gobernante
de esa época, José Joaquín
Rodríguez clausuró el Congreso
en las legislaturas de 1903 y 1904. Fue
electo diputado nuevamente para el período
1910-1914 a la edad de cincuenta y un
años, con este nombramiento Ricardo
Jiménez Oreamuno llegó a
ocupar la presidencia del Legislativo
y Judicial, caso excepcional en la vida
de un ciudadano.
Durante su primer mandato, hubo de dar
directrices para la reconstrucción
de Cartago, la cual fue destruida por
el terremoto de 1910. En este período
también inauguró el Ferrocarril
al Pacífico. Al finalizar su mandato
presidencial se alejó de toda actividad
política y del desempeño
de cargos públicos dedicándose
a la atención de sus negocios ganaderos
y agrícolas y al ejercicio de su
profesión de abogado.
Fue nombrado diputado en 1922, aceptó
la candidatura presidencial en 1923 y
después de una campaña electoral
bastante reñida, fue electo Designado
en Ejercicio, con lo cual ejerció
la Presidencia de la República
por segunda vez (1924-1928). Esta elección
la realizó el Congreso al no alcanzar
ninguno de los candidatos la mayoría
absoluta, necesaria para triunfar. Durante
la segunda administración de Ricardo
Jiménez se llegó a un arreglo
para el pago de la deuda francesa contraída
en 1911. Se crearon los bancos Crédito
Hipotecario de Costa Rica y Nacional de
Seguros, hoy Instituto Nacional de Seguros
y se iniciaron obras de gran utilidad
pública como; la electrificación
del Ferrocarril al Pacífico y la
construcción del nuevo muelle de
Puntarenas.
En 1932 fue nombrado por tercera vez Presidente
de la República para el período
1932-1936, designación hecha por
el Congreso por haber sucedido lo mismo
que en su segunda elección. Su
gobierno se destacó por la edificación
de numerosos edificios públicos,
especialmente escuelas; se construyeron
y repararon carreteras, puentes y cañerías,
entre esta última se destacó
la cañería de la ciudad
de Puntarenas.
El licenciado Jiménez Oreamuno
murió en la ciudad de San José
el 4 de enero de 1945, a los 86 años
de edad. El Congreso Constitucional lo
declaró Benemérito de la
Patria, por decreto No. 73 del 4 de julio
de 1942.
En los jardines del Instituto Nacional
de Seguros, en la ciudad de Cartago, se
encuentra una escultura erigida en memoria
de Don Ricardo, esta obra con 2.3 metros
de alto, en bronce, es obra del artista
costarricense Crisanto Badilla, quien
nació en Heredia en el año
1941. Entre sus obras se encuentran el
monumento a Otilio Ulate Blanco y la cabeza
a Francisco Amiguetti.
Además de esta estatua, en la entrada
a Cartago (Taras) se localiza un Monumento
a Don Ricardo, el cual consiste en tres
columnas de concreto que representan los
tres poderes de la República de
Costa Rica los cuales presidió
el prócer Ricardo Jiménez
Oreamuno.
Victor
Manuel Sanabria Martínez
Escultor:
Gerardo Martí
Ubicación: Estatua erigida en la
plaza frente a la Basílica
de los Angeles
Victor Manuel Sanabria nació el
17 de enero de 1899 en San Rafael de Oreamuno,
Cartago. En su aspecto físico se
notaban en él, fuertes rasgos indígenas.
Por vocación fue un sacerdote y
un obispo entregado al cuido de su grey.
Cursó la primaria en Cartago y
la secundaria en el Colegio Seminario
de la ciudad de San José. En 1915
ingresó al Seminario Mayor para
prepararse como sacerdote, marchándose
posteriormente a Roma (Italia). Allí
obtuvo el título de doctor en Derecho
Canónigo, en el Colegio Pío
Latinoamericano y en 1921 recibió
la Ordenación Sacerdotal. En 1937
falleció el Obispo de Alajuela
y un año después Sanabria
se convirtió en el Obispo de esa
Diócesis. Finalmente el 7 de marzo
de 1940, a los 41 años de edad,
fue nombrado Arzobispo de San José.
Monseñor Sanabria se distinguió
como un eminente investigador en el campo
de la Historia Eclesiástica de
Costa Rica; a él le debe el país
un sin número de escritos y publicaciones
de un valor incalculable.
Fue un crítico de la realidad social
de nuestro país y su vida se constituyó
en un ejemplo de consecuencia con el Evangelio,
su mayor preocupación lo constituían
los sectores más necesitados de
la sociedad. “Fue la voz de los
que no tenían voz.” Por defender
la causa de los trabajadores se involucró
decisivamente en la promulgación
de las leyes sociales de 1943 y la aprobación
del Código del Trabajo. Posición
que le acarreó el odio y el ataque
de los sectores oligárquicos del
país, que vieron en la postura
de Sanabria una traición a sus
intereses.
El apoyo de Sanabria al gobierno de Rafael
Ángel Calderón Guardia,
buscaba además, derogar la legislación
liberal que no permitía el ingreso
de los jesuitas al país y la difusión
de la enseñanza de la doctrina
católica en las escuelas y colegios
públicos.
Desde su visión evangelizadora
la iglesia no debía por ningún
motivo aislarse de la sociedad, por ello
creó la Liga Espiritual Obrera
(LEO), la Juventud Obrera Católica
(JOC) y la Central Sindical Rerim Novarum.
Victor Manuel Sanabria falleció
el 8 de junio de 1952, dejando detrás
el período más brillante
de la historia de la Iglesia costarricense,
al grado de que ha sido considerado por
muchos como la figura más relevante
de la Costa Rica del siglo XX.
En la plaza frente a la Iglesia de los
Angeles de Cartago, se instaló
una estatua en bronce de 1.80 metros de
alto, elaborado por el escultor G. Martí
en el año de 1993. La escultura
no representa un buen trabajo en cuanto
a las facciones del rostro y es demasiado
rígida.
San Francisco de Asís
Escultor:
Max Ulloa Arroyo
Ubicación: Iglesia de los Capuchinos
Giovanni Francesco Bernardote conocido
en su vida religiosa como Francisco de
Asís, nació en Asís,
en el seno de una acaudalada familia en
1182, aunque al parecer no recibió
una gran formación intelectual.
Durante su juventud llevó una vida
mundana y despreocupada. Después
de una batalla entre las ciudades de Asís
y Perugia, Francisco fue encarcelado durante
un año en esta última ciudad.
Mientras estuvo prisionero sufrió
una grave enfermedad que le hizo reflexionar,
y decidió cambiar su forma de vida.
En 1205, al regresar a su ciudad natal,
realizó obras de caridad entre
los leprosos y comenzó a trabajar
en la restauración de iglesias
ruinosas como respuesta, según
dice, a una visión en la que el
crucifijo de la iglesia de San Domián
en Asís le pedía que reparara
su casa. El cambio de vida de Francisco
y sus gastos en obras de caridad enfurecieron
a su padre, que le desheredó legalmente.
Francisco renunció a sus lujosas
ropas a cambio de una humilde túnica
y dedicó los tres años siguientes
al cuidado de los leprosos y de los proscritos
en los bosques del Monte Subasio. Para
sus oraciones, Francisco de Asís
restauró la capilla de Santa María
de los Ángeles. En el año
1208, durante una misa escuchó
una llamada diciéndole que saliera
al mundo siguiendo el texto de Mateo 10,
5-14, “no poseyera nada pero hiciera
el bien en todas partes”.
Cuando regresó a Asís ese
mismo año, Francisco empezó
a predicar y se convirtió en un
fundador del movimiento de renovación
de la espiritualidad cristiana del siglo
XVIII. Reunió a 12 discípulos
que se convertirían en los hermanos
originales de su orden, más tarde
llamada la Primera Orden Franciscana de
la que lo eligieron su superior. En 1212
recibió en la comunidad franciscana
a una joven monja de Asís de buena
cuna, llamada Clara; a través de
ella se fundó la Orden de las Damas
Pobres (las Clarisas, más tarde
Segunda Orden Franciscana). Como parte
de su obra religiosa estuvo en España
evangelizando a los musulmanes y en 1219
fue a Egipto, donde ejerció su
labor misionera pero no consiguió
convertir al sultán. Francisco
viajó a Tierra Santa, permaneciendo
allí hasta el año 1220.
A su regreso encontró oposición
entre los frailes y renunció como
superior. Dedicó los años
siguientes planear lo que sería
la Tercera Orden Franciscana, los Terciarios.
Se dice que en setiembre de 1224, tras
cuarenta días de ayuno, mientras
rezaba en el Monte de Alverno, en su cuerpo
aparecieron las marcas de la crucifixión
de Cristo, los estigmas. Los relatos sobre
la aparición de estas marcas difieren,
pero parece probable que fueran protuberancias
nudosas de carne, parecidas a cabezas
de clavo. Francisco fue llevado de regreso
a Asís, donde pasó los años
que le quedaban marcado por el sufrimiento
físico y por una ceguera casi total.
Sus padecimientos no hicieron disminuir
su amor a Dios y a la Creación
como queda de manifiesto en su Cántico
delle creature (Cántico de las
Creaturas), que se cree fue escrito en
Asís en 1225, en el que la naturaleza
es alabada por diferentes órdenes
religiosas, y el célebre episodio
en el que Francisco predica a los gorriones.
Murió en Asís en el año
1226. El proceso de canonización
de este místico predicador italiano,
fundador de la Orden de los Franciscanos
fue muy rápido, siendo proclamado
Santo por el Vaticano en 1228. En 1980
el papa Juan Pablo II le proclamó
“Patrón de los Ecologistas”.
Muchos artistas han utilizado los emblemas
de San Francisco con el lobo, los peces,
los pájaros, el cordero y sus estigmas
como motivos para sus obras.
La obra religiosa de San Francisco es
muy popular entre los cristianos que profesan
la fe católica, celebrando su festividad
el 4 de octubre, Costa Rica no es la excepción,
así en los jardines de la Iglesia
de los Capuchinos, en Cartago, se colocó
un conjunto escultórico donde se
observa a San Francisco de Asís
con un lobo, este tiene una altura de
2.50 metros y 83 centímetros de
ancho, fue esculpido en fibra de vidrio
simulando bronce por el escultor costarricense
Max Ulloa Royo en 1999. Ulloa para realizar
esta obra se inspiró en la poesía
de Rubén Darío titulada
“Los motivos del lobo”, en
ella manifiesta el amor de San Francisco
por los animales y la naturaleza.
Una de las obras más reconocidas
de Ulloa es la escultura creada junto
a su padre Francisco Ulloa, denominada
“Jesús, Príncipe de
Paz”, situada siete kms al norte
de San Isidro de El General.
Vicente
Lachner Sandoval
Escultor:
Ignorado
Ubicación: Colegio Vicente Lachner
Vicente
Lachner, médico de profesión,
dedicó su talento, su vida productiva
y sus mejores esfuerzos a la educación.
Nació el 6 de agosto de 1868 en
Cartago, hijo de un ciudadano alemán,
Vicente Lachner y de la costarricense,
Esmeralda Sandoval.
Sus estudios primarios los hizo en la
ciudad de Alajuela y los secundarios en
el Colegio Seminario de los Padres Lazaristas,
el Colegio San Luis Gonzaga y en el Instituto
Universitario, los que terminó
en 1885.
Su carrera universitaria la realizó
en Alemania. En aquel país estudió
en la Universidad de Estrasburgo, donde
cursó primeramente matemáticas,
y en 1892 concluyó la carrera de
Ciencias Naturales; posteriormente, pasó
a una universidad en Heidelberg, en la
que se tituló de doctor en medicina
y cirugía, seis años más
tarde.
Al regresar a Costa Rica, ejerció
como médico, pero pronto se incorporó
a la docencia, su más genuina vocación.
En esta área se desempeñó
en distintos cargos: impartió lecciones
de las diferentes ciencias naturales,
así como de antropología,
en colegios secundarios de Alajuela, San
José y Cartago; fue director del
Instituto de Alajuela; delegado del Ministerio
de Educación en las escuelas de
Alajuela y fue presidente de la Junta
de Educación de esa ciudad.
En 1920, después de haber sido
director del Sanatorio Carlos Durán
por dos años, asumió la
dirección del Colegio San Luis
Gonzaga, cargo que ejerció durante
16 años.
Desde la prensa denunció el peligro
de la sobre explotación de los
bosques, llamando a la conciencia del
costarricense para que se protegieran
los recursos naturales. Participó
también en la política,
llegando a ser elegido diputado.
Murió en San José, e l 1
de diciembre de 1947.
En la ciudad de Cartago se le rinde homenaje
en dos instituciones educativas. En el
Colegio San Luis Gonzaga se le erigió
un busto de bronce de 50 centímetros
de alto, esculpido por el gran artista
plástico cartaginés Juan
Ramón Bonilla.
Por otra parte, se bautizó con
su nombre otra institución de educación
media, en la cual se exhibe otro busto
del Dr. Lachner. Este es esculpido en
concreto, simulación piedra de
66 centímetros de alto. Se ignora
el nombre del artista.
Juan Ramón Bonilla representa uno
de los más importantes escultores
de inicios del siglo XX. En 1909 participó
en la LXXIX Exposición Internacional
de Arte, en Italia, país al que
había llegado algunos años
antes para hacer estudios. En esa actividad
había participado también
Rodin, no obstante fue el costarricense
quien obtuvo el primer lugar. A su pesar,
se especializó en el modelaje de
bustos, y “algunos presentan una
soltura y una espontaneidad muy cercana
a Rodin. Muchos de ellos presentan profundos
estudios sicológicos” como
el de Lachner, elaborado en 1947.
Carmen Naranjo Coto
Escultor:
Fernando Calvo
Ubicación: Cabeza en bronce, Instituto
Tecnológico de Costa Rica, ciudad
de Cartago.
Carmen Naranjo nació en 1928 en
la ciudad de Cartago. La enseñanza
primaria la realizó en la Escuela
República Perú y obtuvo
su bachillerato en el Colegio Superior
de Señoritas. Estudió la
carrera de filología en la Universidad
de Costa Rica y cursó postgrados
en la Universidad Autónoma de México
y la Universidad de Iowa City en los Estados
Unidos.
La vida de Carmen Naranjo ha estado marcada
por su vocación a la escritura
y el desempeño de importantes cargos
públicos, tanto en nuestro país
como en el extranjero.
Entre los puestos que ha ocupado se encuentran
Consultora de la O.E.A., embajadora de
Costa Rica en Israel, Ministra de Cultura,
Juventud y Deportes (1974-1976), Vicepresidenta
de la Asociación de Escritores
de Centro América y el Caribe,
Vicepresidenta de la Asociación
Mundial de Escritores y Periodistas, Representante
de la UNICEF en México, Directora
del Museo de Arte Costarricense y Directora
de la Editorial Universitaria Centroamericana
EDUCA. Ha recibido múltiples homenajes,
siendo el más importante el Premio
Nacional de Cultura Magón, otorgado
en 1986 como un reconocimiento a toda
una vida dedicada a la promoción
de la cultura costarricense.
En su producción literaria estaban:
Canción de la Ternura (1964), Los
perros no ladraron (1966), Memorias de
un hombre de palabra (1968), La voz (1971),
Diario de una multitud (1974), Mi guerrilla
(1977), Ondina (1983), Mujer y cultura
(1989), Pasaporte de palabras (1998) y
En esta tierra redonda y plana (2001).
Como un gesto de reconocimiento y gratitud
a Carmen Naranjo se instaló una
cabeza escultórica suya en 1999,
del artista Fernando Calvo en bronce de
41 centímetros de alto e instalada
en el Instituto Tecnológico de
Costa Rica, con sede en Cartago.
Jean
– Henri Dunant
Escultor:
ignorado
Ubicación: Comité de la
Cruz Roja, ciudad de Cartago.
Jean Henri Dunant ciudadano suizo, nacido
en Ginebra, el 8 de mayo de 1828. Su trascendencia
histórica está dada por
haber concebido una institución
internacional neutral que atendiera a
los heridos de guerra, que se convirtió
en la Cruz Roja, hoy conocida formalmente
como Sociedad Internacional de la Cruz
Roja y la Media Luna Roja.
Con poco más de treinta años
de edad, se dirige hacia el norte de Italia
para tratar de encontrarse con Napoleón
III por un asunto de negocios. Así
llega a Lombardía, en donde es
testigo de la batalla que se libró
el 24 de junio de 1859 en el Valle de
Solferino, entre las tropas franco-sardas
y los austríacos. Después
de 16 horas de violencia extrema, yacen
en el campo de batalla 6000 muertos y
40 mil heridos, cuya necesidad e atención
desborda la capacidad de los servicios
sanitarios militares.
Ante este panorama, Dunant organiza a
los civiles, principalmente mujeres y
durante tres días y tres noches
atienden a los heridos y sepultan a los
muertos. De vuelta a Ginebra, y aún
impresionado por esta vivencia, describe
todo el desgarrador sufrimiento humano
de la guerra en su libro Recuerdo de Solferino,
publicado en noviembre de 1882, en el
que proclama la necesidad de crear sociedades
de socorro a los heridos y al personal
sanitario en los campos de batalla. Dunant
envió el libro a militares, políticos,
familias reales y filántropos,
logrando que en menos de tres meses se
creara el Comité Internacional
de Socorro a los Heridos, que luego se
llamó el Comité Internacional
de la Cruz Roja. En 1895 lo descubre un
periodista. De todo el mundo le llegan
mensajes de solidaridad, aliento y simpatía,
y en 1901 se le otorga el primer Premio
Nobel de la Paz, que comparte con el francés
Fréderic Passy.
Muere en Heiden, el 30 de octubre de 1910.
En el Comité de la Cruz Roja en
Cartago, se exhibe un busto a este insigne
ciudadano suizo. La escultura fue esculpida
en bronce, con una altura de 66 centímetros.
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